sábado, 4 de abril de 2009

Catedral de Ávila


La primera catedral de la que quiero hablar es la primera que vi: La catedral del Salvador de Ávila.
La impresión que me causó esta ciudad la primera vez que la contemplé fue la de trasladarme en un viaje en el tiempo a la Edad Media. Sus calles estrechas y adoquinadas, su imponente muralla y, como no, su catedral, nos trasladan a pleno siglo XII.
A veces pienso que las sensaciones que me produjo este primer encuentro con el gótico es la causa de mi pasión por esta etapa de la Historia en concreto.

Como ocurre en las ciudades con intensa historia medieval, la catedral de Ávila (Catedral del Salvador), se construyó sobre un solar donde ya existía un templo más antiguo. En esta ocasión, parece ser que se trataba de una modesta iglesia mozárabe dedicada a San Salvador.
Sobre ella, Raimundo de Borgoña, mandó construir a finales del siglo XI una catedral de estilo románico, que sería de tres naves rematadas en tres ábsides, y acusado crucero. Se cita como autor a Álvar García y como inicio de las obras el 1091; terminándose de construir en el 1107.

En la mitad del siglo XII, en tiempos de Alfonso VIII, se decide tirar dicho edificio (quizás porque se consideraba pequeño) y levantar una catedral mayor y más vanguardista, imitando el nuevo estilo que ya se veía en catedrales como las de Saints Denis o Vezelay.
Se comienza así, en 1172, la construcción de la nueva catedral, a cargo probablemente del Maestro Fruchel, el cual pudo traer de Francia las primeras formas del gótico borgoñés.
A la muerte del Maestro (1192) se tiene ya construida la cabecera. A partir de esta fecha se continuarán las obras ya en estilo gótico.
Ya en el siglo XV
se terminan todas las obras de la catedral y en 1475 Juan Guas construye el reloj mecánico.

El Altar mayor lo comienza, en 1502, Pedro Berruguete
, autor de las ocho tablas de la predela: evangelistas, doctores de la iglesia, la Flagelación y la Oración en el Huerto, probablemente terminada por Santa Cruz, artista que continuaría la obra con las tablas de la Crucifixión, Resurrección y Epifanía. Finalmente termina el retablo Juan de Borgoña.

El templo tiene tres naves de cuatro tramos, amplio crucero y cabecera formada por capilla mayor, girola de doble nave y capillas radiales. Realmente el único elemento que se puede considerar románico, aunque en una fase muy tardía, ya protogótica, es la cabecera y parte de los muros orientales del crucero. El desarrollo de las naves hasta los pies, su abovedamiento y las torres -una inacabada- son de concepción ya del primer gótico.
La catedral de Ávila fue declarada Monumento Histórico Artístico el 31 de octubre de 1914.

(FUENTES: galeon.com; wikipedia.org)

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