martes, 28 de abril de 2009

Órdenes militares religiosas


Cuando pensamos en la Edad Media, es irremediable que a nuestra mente acudan imágenes de caballeros vestidos de mojes y con la espada en alto. En la imaginación de todos hay escenas de las Cruzadas (las Guerras Santas Cristianas) y de hazañas heroicas de estos monjes, alimentadas, como no, por la cantidad de “literatura” surgida en los últimos años sobre templarios, hospitalarios…lo que envuelve a todos estos personajes de un halo de misterio y romanticismo.
Con estas nuevas entradas sobre las Órdenes militares religiosas quiero dar a conocer a estas instituciones desde un punto de vista histórico, hablando de sus orígenes y sus cometidos y de cómo, en algunas ocasiones, aprovecharon sus posiciones de poder (debemos de tener en cuenta que en algunas órdenes era obligada la condición de gentil para acceder a ellas) para su propio beneficio.

Las órdenes militares religiosas nacieron en Europa para asegurar el orden, protegiendo a los peregrinos y desvalidos que viajaban a los Santos Lugares. Las españolas, más explícitamente, eran corporaciones para luchar contra los moros, cooperando en la Reconquista de España. Así, se puede decir que son organizaciones que se crearon a raíz de las Cruzadas.
Dependían directamente del Papa y organizaban su regla comunitaria según una regla monástica que fuese compatible con la condición seglar y las actividades guerreras.

En la Cristiandad, la vida monástica y el difundido ideal de la Caballería, sujeto a normas morales y religiosas que llegaron a formar un singular código, produjeron una “milicia de Cristo”, que alcanzó su máxima expresión en estas órdenes religiosas.

La principal característica de las órdenes militares religiosas es la combinación de modos de vida militares
y religiosos. Algunos, como los Caballeros de San Juan y los Caballeros de Santo Tomás también cuidaron de los enfermos y los pobres, como la Orden de San Lázaro. No eran instituciones exclusivamente masculinas, pues las monjas también podían asociarse a un convento de la orden.

Otra característica a destacar es que los religiosos podían estar, y de hecho a menudo estaban, subordinados a hermanos no ordenados. Prácticamente la mayoría de los miembros no eran religiosos.
Las órdenes estaban regidas por el Maestre, que era la máxima autoridad de la orden, con un poder casi absoluto tanto en lo militar, como en lo político o religioso.
El Maestre era elegido por el consejo, compuesto por trece frailes, de donde deriva el nombre de “Treces”. El cargo de maestre era vitalicio y, a su muerte los Trece, convocados por el prior mayor de la orden, elegían al nuevo.
El mando del ejército lo tenía el maestre, seguido de los comendadores mayores. La figura del alférez fue destacada en un principio, pero en la Baja Edad Media desapareció. El mando de las fortalezas estaba a cargo del comendador o de un alcaide.

El papel y la función de las órdenes militares a menudo han resultado oscurecidos por la fijación en sus gestas en Siria, Palestina, Prusia y Livonia. Tenían posesiones y miembros a todo lo largo de Europa Occidental. Fueron el hilo conductor de innovaciones culturales y técnicas, como la introducción del batanado en Inglaterra por los Caballeros de San Juan, o la infraestructura bancaria de los Templarios.

Joseph van Hammer comparó en 1818 las órdenes militares cristianas, en particular a los templarios, con ciertos modelos islámicos como la secta chií de los Hashshahin. En 1820 José Antonio Conde sugirió que se modelaron en base a los ribat, una institución religiosa fortificada que unía la vida religiosa con la lucha con los enemigos del Islam. A pesar de lo populares que sean estos puntos de vista, muchos los han criticado, con el argumento de que no hubo ribats en Palestina hasta después de la fundación de las primeras órdenes militares. Aun así, monjes luchando era algo nuevo en el cristianismo.

(FUENTES: wikipedia.org; heraldaria.com; heraldizando.com).

2 comentarios:

  1. En Estepa,una de las villas de la Encomienda del Señor Santiago, se consiguió que el pueblo rememorara aquellas imágenes medievales, recuerdo a la Orden de Caballería de Santiago de la Espada, que hiciera historia desde el 29 se Septiembre de 1.267, desde que Alfonso X de Castilla, donara en la persona del maestre Don Pelayo Pérez Correa su Castillo y sus extensas tierras, quedando constituida la Encomienda de Estepa. (Veanse los "Viejos papeles referentes a la Encomienda santiaguista de Estepa existentes en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, a los que Miguel Lasarte Cordero, se refiere en su magistral trabajo "Estepa.-Encomienda Santiaguista desde 1.267-1.559, Sevilla 1.977)".
    Siendo una verdadera lastima que el "actual Ayuntamiento de Estepa" suprimiera las Fiestas Santiaguistas de Estepa en 2.011, cuando llegaron a suponer la celebración de unas efemérides históricas de un alto valor en la recuperación de nuestra historia y prestigio en la Historia Medieval sobre las Órdenes Militares Religiosas en nuestro suelo hispano, aparte del aplauso de historiadores y estudiosos de aquel pasado, que muchos pueblos quisieran para sí.

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  2. Es una verdadera lástima que con el prestigio que llegaron a ocupar la Fiestas Santiaguistas de Estepa, que tenían lugar en septiembre en el suelo de su Encomienda, fueran suprimidas, sin argumentación alguna que pueda justificarlo, máxime, cuando desde una perspectiva de la recuperación histórica del medievo , llegaron a suponer un lugar de reunión de estudiosos e investigadores y un alto listón entre los amantes de nuestra historia local y visitantes venidos desde los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía.
    Las Fiestas Santiaguistas de Estepa, llegaron a ser (y pueden seguir siendo), el referente de los historiadores del medievo y la proyección de una historia y un territorio llamado "ESTEPA Y SU COMARCA" , la que divulgara el Padre Barco, Sanromán Muñoz de Estepa, Aguilar Cano, y otros tantos, y que tantísimo puede ofrecer al visitante dentro de todos los contextos, como es su historia, sus monumentos, su gastronomía, su industria y comercio, y sobre todo el acogimiento de los estepeños al visitante que llega a Estepa, sin olvidar los mundialmente conocidos "Dulces Navideños" que ya se a fabrican justamente en Septiembre en las fechas que se celebraban las FIESTAS SANTIAGUISTAS.

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